La cuaresma nos ofrece una vez mas la oportunidad de reflexionar sobre el corazón de la vida cristiana en la caridad. Es el momento de que , con la ayuda de la palabra de Dios y de los sacramentos, renovemos nuestro camino de fe, tanto personal como comunitario. Es un periodo de oración y compartir, por el silencio y el ayuno, en espera de vivir la alegría pascual.
Hay que confiar en Jesucristo como sumo sacerdote, que obtuvo el perdón y el acceso a Dios, viviendo las tres virtudes teologales la fe, la esperanza y la caridad, así como la atención al otro, la reciprocidad y la santidad personal.
No hay comentarios:
Publicar un comentario