Debe primar el cuidado recíproco, el mandamiento de amaras a tu prójimo como a ti mismo, exige la toma de conciencia de la responsabilidad respecto a quien como yo es criatura e hijo de Dios. Con esta mirada la fraternidad, la solidaridad, la justicia así como la misericordia y la compasión estarán en nuestro corazón para dirigir nuestras acciones diarias. La atención al prójimo conlleva a desear el bien en todos los aspectos físico, moral y espiritual. En la actualidad la realidad nos muestra que se esta perdiendo el sentido del bien y del mal por lo que es necesario reafirmar con fuerza que el bien existe porque Dios es bueno y hace el bien.
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